El "Cinema Paradiso" Sevillano.

 

Quedan ya muy pocos cines de verano. El que regenta esta familia, en el pueblo sevillano de Tomares, lleva más de 40 años exhibiendo películas, fiel a antiguas costumbres como el intermedio o, cómo no, el ambigú.

 

El Cinema Tomares.

 

En pleno centro de Tomares, la familia Cansino ha mantenido contra vientos de modas y mareas de tentaciones constructivas uno de los últimos cines de verano tradicionales de la provincia de Sevilla. Los vecinos de Tomares lo aprecian y por eso se puede leer en la web tomareshoy.com: "Tenemos la suerte de contar con este estupendo cine en Tomares, uno de los pocos que quedan en la provincia. Enhorabuena a la familia Cansino, por su valentía y su esfuerzo". La familia Cansino también sabe el valor de la tradición que mantiene y por eso ha creado su propia web -www.cinematomares.com- en la que, además de informar sobre la programación diaria, invitan a disfrutar de las películas proyectadas sobre una pantalla gigante de 72 metros cuadrados y de las tapas (especialmente los montaditos) de la selecta nevería. Y esto no sólo lo saben los tomareños, sino también todos los españoles que vieron el reportaje El Cinema Paradiso sevillano que le dedicó el programa España directo.

Lo que hace la familia Cansino en Tomares no es sólo mantener un negocio, aportar una grata forma de ocio a los vecinos o mantener una simpática costumbre. Además de todo esto mantiene viva la más antigua y autóctona forma sevillana de ver películas. El teatro de verano Eslava, ubicado donde hoy se alza el Alfonso XIII, proyectaba películas desde 1900 y el Portela desde 1901. Cinco años más tarde, el 7 de agosto de 1906, El Liberal reconocía: "Hay que rendirse al hecho de que el cinematógrafo priva este verano en Sevilla". Y es que ese verano de hace 103 años los sevillanos veían películas en el Salón Victoria, el Plaza Nueva, el Salón Gaumont, el Alameda y los cines ambulantes que recorrían los barrios siguiendo el calendario de las verbenas. 

Que los cines de verano se han convertido en un bien cultural tutelado por las instituciones lo demuestra que la Universidad de Sevilla y la Diputación Provincial hayan asumido su supervivencia en los patios de la Facultad de Geografía e Historia y de la Diputación. En Tomares vive sin ayudas, con toda su autenticidad de cales y nevería, gracias a la familia Cansino. Sería lógico que la misma Diputación que restituye a los sevillanos lo que han perdido ayude a que sigan abiertas esta sala que Rafael y los suyos cuidan como su propia casa, desatendiendo ofertas millonarias, el ventanuco encalado a través del que Pepi vende las entradas, la puerta en la que Toñi las corta y la nevería que alegra estas noches de cine bajo las estrellas en las que el crí-crí de los grillos se mezcla con el crac-crac de las pipas. Esto también es patrimonio.

Cinema Tomares. Cine de Verano

 

Qué gozada poder llevar a tus hijos a un cine de verano por primera vez y que te hagan revivir lo que tú sentiste esa primera vez.

Felicitar a los que llevan este cine de verano de Tomares, un sitio en el que desde que pagas tu entrada en esa taquilla empiezas a vibrar.

Un solar en medio del pueblo, perfectamente encalado en blanco, limpio hasta la exageración. Las sillas de hierro pintadas de azul eléctrico te hacen recordar que ya no eres la mocita de hace 20 años que aguantaba sin moverse las dos horas y media de la película.

Ese velador con cervezas fresquitas, bocatas de lujo y, lo mejor, la atención amable de todo el personal.

Qué mejor que pasar una noche viendo una buena película con tus hijos y de techo, el firmamento estrellado. Enhorabuena por mantener esa tradición con tanto arte.

Cinema Tomares. Cine de Verano

 

Rafael Cansino: Empresario de Cinema Tomares. Cine de Verano.

Rafael Cansino tiene 57 años y lleva casi medio siglo proyectando películas.

Siendo un chaval, su padre le enseñó el oficio en un antiguo cine de invierno, propiedad de la familia; ahora el se lo transmite a sus hijos y sobrinos, en uno de los pocos cines de verano que quedan en Sevilla, el grán Cinema Tomares.

A pesar de los años de dedicación asegura no sentirse cansado, ya que asegura -"Sin el cine no entiendo mi vida" -¿Cual es el principal aliciente de los cines de verano? -"Son muchas las características que los diferencias de los cines de invierno. Los espectadores, por ejemplo, pueden disfrutar tranquilamente de la película, a la vez que toman el fresquito, se beben una cervecita, estiran las piernas, se fuman un cigarrito y miran las estrellas. El cine de verano va muy unido a la propia forma de ser de los sevillanos".

-¿Cómo es la convivencia de los cines de verano con las fastuosas multisalas? -"Los cines de los grandes espacios comerciales están acabando con la magia de los cines de verano. Nosotros podemos mantener nuestro negocio porque es estrictamente familiar. Toda la tarea (la venta de bocadillos, entradas, limpieza, proyección), nos las repartimos entre mis dos hermanas y yo, de otro modo sería imposible. Mira si la situación ha cambiado, que hace 20 o 25 años, en cada barrio, existía un cine de verano".

-¿Ya que su cine es de los que todavía proyecta con carbones, pues tiene un proyector que dispone de una linterna que utiliza carbones, a parte de tener un segundo proyector con linterna de lámpara Xenon de 3.500W, supongo que será refugio de muchos nostálgicos? -"Son muchísimos los que nos comparan con aquella película italiana de Giuseppe Tornatore titulada Cinema Paradiso, y es que, en el fondo, yo también soy un nostálgico, y como llevo el cine en la sangre, lo vivo con el corazón. No sabes la satisfacción que me produce cuando alguno de mis amigos me dice que sus nietos se sientan en las mismas butacas que lo hacían ellos".

-¿Sin embargo, los promotores inmoviliarios le tientan constantemente? -"Claro, es que el cine ocupa una parcela de mil metros en el corazón de Tomares. Y, como hoy en día el suelo está tan caro y todo el mundo quiere construir viviendas, pues cada vez que cerramos la temporada en Septiembre, los constructores nos lanzan importantes ofertas para comprárnoslo".

-¿Y no es suficiente para que deje usted de estar pegando carteles hasta las dos de la madrugada? -"Pero es que, sabes lo que pasa, que lo mio no es cuestión de dinero. El cine es mi vida, y si algún dia tengo que venderlo me llevaré un disgusto muy grande. Yo vivo incluso en la misma parcela en la que se hubica el cine. No me imagino levantarme una mañana de Agosto y encontrarme con una tapia delante de mis narices".

-¿Si pudiera, qué película proyectaría todos los días en Cinema Tomares. Cine de Verano? -"Es que son muchas. Recuerdo con mucha nostalgia películas como Ben Hur, Los diez mandamientos, Lo que el viento se llevó, o aquellas del pequeño ruiseñor, Joselito o la inigualable Lola Flores".