Rafael Cansino: Empresario de Cinema Tomares. Cine de Verano.
Rafael Cansino tiene 57 años y lleva casi medio siglo proyectando películas.
Siendo un chaval, su padre le enseñó el oficio en un antiguo cine de invierno, propiedad de la familia; ahora el se lo transmite a sus hijos y sobrinos, en uno de los pocos cines de verano que quedan en Sevilla, el grán Cinema Tomares.
A pesar de los años de dedicación asegura no sentirse cansado, ya que asegura -"Sin el cine no entiendo mi vida" -¿Cual es el principal aliciente de los cines de verano? -"Son muchas las características que los diferencias de los cines de invierno. Los espectadores, por ejemplo, pueden disfrutar tranquilamente de la película, a la vez que toman el fresquito, se beben una cervecita, estiran las piernas, se fuman un cigarrito y miran las estrellas. El cine de verano va muy unido a la propia forma de ser de los sevillanos".
-¿Cómo es la convivencia de los cines de verano con las fastuosas multisalas? -"Los cines de los grandes espacios comerciales están acabando con la magia de los cines de verano. Nosotros podemos mantener nuestro negocio porque es estrictamente familiar. Toda la tarea (la venta de bocadillos, entradas, limpieza, proyección), nos las repartimos entre mis dos hermanas y yo, de otro modo sería imposible. Mira si la situación ha cambiado, que hace 20 o 25 años, en cada barrio, existía un cine de verano".
-¿Ya que su cine es de los que todavía proyecta con carbones, pues tiene un proyector que dispone de una linterna que utiliza carbones, a parte de tener un segundo proyector con linterna de lámpara Xenon de 3.500W, supongo que será refugio de muchos nostálgicos? -"Son muchísimos los que nos comparan con aquella película italiana de Giuseppe Tornatore titulada Cinema Paradiso, y es que, en el fondo, yo también soy un nostálgico, y como llevo el cine en la sangre, lo vivo con el corazón. No sabes la satisfacción que me produce cuando alguno de mis amigos me dice que sus nietos se sientan en las mismas butacas que lo hacían ellos".
-¿Sin embargo, los promotores inmoviliarios le tientan constantemente? -"Claro, es que el cine ocupa una parcela de mil metros en el corazón de Tomares. Y, como hoy en día el suelo está tan caro y todo el mundo quiere construir viviendas, pues cada vez que cerramos la temporada en Septiembre, los constructores nos lanzan importantes ofertas para comprárnoslo".
-¿Y no es suficiente para que deje usted de estar pegando carteles hasta las dos de la madrugada? -"Pero es que, sabes lo que pasa, que lo mio no es cuestión de dinero. El cine es mi vida, y si algún dia tengo que venderlo me llevaré un disgusto muy grande. Yo vivo incluso en la misma parcela en la que se hubica el cine. No me imagino levantarme una mañana de Agosto y encontrarme con una tapia delante de mis narices".
-¿Si pudiera, qué película proyectaría todos los días en Cinema Tomares. Cine de Verano? -"Es que son muchas. Recuerdo con mucha nostalgia películas como Ben Hur, Los diez mandamientos, Lo que el viento se llevó, o aquellas del pequeño ruiseñor, Joselito o la inigualable Lola Flores".
Entrevista a Rafael Cansino. La Razón Sevilla 23-08-03.