Tomares, un alu-"cine" de verano

 

El cine de verano de Tomares , el único comercial que queda en la provincia, abrió sus puertas el pasado 25 de junio para ofrecer unas
noches diferentes de cine, ambigú y familia.

Con la llegada del verano en Tomares, los vecinos saben, desde hace 46 años, que siempre que llega el calor la familia Cansino abre las puertas de
su cine de verano para ofrecer en su terraza la posibilidad de ver los estrenos de la temporada mientras se disfruta del fresquito de la recién entrada noche y se consume una bebida o un montadito.

El cine de verano de Tomares no ha inventado nada, pero si tiene la originalidad y el mérito de ser el único cine comercial que queda en la provincia, una forma tradicional de ver cine que la aparición de los multicines y las ofertas de inmobiliarias para construir en sus solares acabaron con una tradición tan ligada a Andalucía. Por eso, a partir del
pasado viernes, 25 de junio, todas las noches de verano habrá cine desde las 22.45 horas, hasta que finalice el Mundial de Fútbol, y desde las 22.30 horas a partir del 12 de julio.

El cine verano, ubicado en la calle Navarro Caro, nº 50, en pleno centro del municipio, cuenta con una terraza de 1.000 metros cuadrados a la que da la propia vivienda familiar, y una gran pantalla de 72 metros cuadrados donde
se han estrenado todos los grandes éxitos cinematográficos de las últimas cinco décadas. Además, no le falta el tradicional ambigú, veladores y
los típicos descansos a mitad de película, y todo a buen precio, 4 euros la entrada.

Pero además, como las tradiciones no están reñidas con las nuevas tecnologías, el cine cuenta con una página web (www.cinematomares.com) o un enlace con la página municipal (www.tomares.es), donde es posible consultar la cartelera, ubicación y horarios.

Cinema Tomares

Imagen del cine de verano de Tomares.

 

Reportaje La voz de Tomares. Revista Digital del Ayuntamiento de Tomares. Junio 2010.

Los Cansino, alma cinematográfica de Tomares

 

Rafael Cansino sigue al frente del único cine de verano de la provincia: el Cinema Tomares. Él y sus hermanas Toñi y Pepi acercan de nuevo, tras 46 veranos, lo mejor del séptimo arte a todos los tomareños.

<<Nosotros no entendemos la vida sin el cine, lo tenemos en las entrañas>>. Padres, hijos y ahora nietos. La familia Cansino lleva en la sangre el séptimo arte. Generación tras generación han esperado fervientemente que el estío les permita abrir su pequeño tesoro: el cine de verano de Tomares: Cinema Tomares.

Rafael, Toñi y Pepi son los que ahora, tras la estela de su padre, desempolvan sillas, mesas y pantallas y acercan a todos los vecinos la posibilidad de disfrutar de una película al aire libre como en ningún sitio
de la provincia. <<Llevamos 46 años abriendo estas puertas y pensamos seguir muchos más>>, explica Rafael señalando la modesta entrada a su paraíso particular. Han rechazado ofertas millonarias para construir en
esos 1.000 metros cuadrados que, cada noche, acercan lo mejor del cine a los espectadores. Pero ni por esas. Los Cansino lo tienen claro.

En pleno centro de Tomares, esta familia comparte su casa con el cine. <<Mi padre compró el cine, y luego, se hizo la casa junto a él, en el mismo patio>>, relata este hombre que ha visto pasar por sus manos centenares
de bobinas de películas. <<Aprendí con 16 años. Recuerdo el proyector
de carbón e incluso cómo llegaban las cintas censuradas por el régimen>>, afirma Rafael. Él ha sido un testigo privilegiado de cómo han evolucionado las técnicas cinematográficas. <<Hemos visto el cine panorámico,
el de 60 mm, el cinemascope y, ahora, el 3D>>.

Con una pantalla de 72 metros cuadrados, una zona de ambigú, veladores y sillas, el Cinema Tomares es un cine con una clara vocación familiar. <<Lo que queremos es que padres e hijos disfruten por igual>>. Por ello, la cartelera de este cine ubicado en la calle Navarro Caro, la ocupan, sobre todo, comedias, películas de acción, de aventuras o infantiles.

<<Lo más bonito de todo -asegura Rafael- es que, hemos formado, y seguimos formando parte de la vida de los tomareños: hay padres que vienen después de muchos años y les cuentan a sus hijos en qué butaca estuvo con su madre cuando joven o qué película vinieron a ver>>.

Entre las proyecciones memorables, Rafael destaca Titanic e incluso Age Ice a las que <<vino mucha gente>>. Pero tampoco puede olvidar filmes
como La túnica sagrada o las de Joselito y Marisol. <<Me encantaban cuando niño>>. Ese amor por el cine es el mismo que Rafael, Pepi y Toñi les han inculcado a sus hijos y nietos. <<Ahora todos trabajamos aquí: mis hermanas están en la taquilla o en la puerta, mi cuñado en el ambigú, mis
nietos echando una mano donde haga falta, etc.>>.

Este trabajo en familia es el que mantiene vivo y <<con la misma ilusión de siempre>> el espíritu cinematográfico de la ciudad recuperando el sabor del cine de toda la vida.

Rafael Cansino en la Taquilla del Cinema Tomares

 

 

Reportaje La voz de Tomares. Revista Digital del Ayuntamiento de Tomares. Junio 2010.

Nueva temporada del Cine de Verano

 

 

Home Cinema de Verano

 

Hacer 'zapping' se ha convertido en pocos años en deporte de moda. Cambiar de canal buscando en el televisor algún programa que interese es una práctica habitual entre los telespectadores. Pero para Rafael Cansino es diferente. En verano nunca hace zapping. Él tiene un cine de verano en el patio de su casa, junto a su televisor, mil metros cuadrados dedicados al séptimo arte.

Rafael es uno de los hermanos Cansino que regentan el cine de verano de Tomares. Este negocio, que cumple 44 años desde su fundación, trae a los vecinos del pueblo y alrededores la magia del cine en un ambiente casi mágico. Es verdad que las películas se ven diferente al aire libre, sin el agobio de una sala cerrada ni el dolor de cabeza de un sonido que retumba entre paredes.

Las estrellas son el único techo de este cine, que tiene a la luna por testigo de sus proyecciones. La gente habla en voz baja, se refresca pidiendo bebidas en el ambigú y come pipas mientras ve la película del día.

En una zona privilegiada -el cine está en el centro del pueblo, a 200 metros de la iglesia, en la calle Navarro Caro- los espectadores se acomodan en la butaca mientras esperan que Rafael hijo -el encargado de los proyectores- ponga en marcha "la máquina de las películas".

La familia Cansino no entiende el verano sin el cine que regentan. Y eso que han tenido buenas ofertas para vender el local. Mil metros cuadrados en el centro de Tomares, un negocio para los especuladores inmobiliarios. Pero son demasiados años regentando el cine de verano del pueblo, junto a su casa, como para despertarse por la mañana y recordar que ya todo es pasado. Por eso este cine sigue funcionando, porque la familia Cansino respira de su historia.

Las proyecciones comenzaron este año el 19 de junio, y terminarán la temporada hacia la primera semana de septiembre. Tres meses. Todos los días. A las 22.30 horas. En ese momento, Rafael apaga el televisor y enciende su Home Cinema patricular.

 

El "Cinema Paradiso" Sevillano.

 

Quedan ya muy pocos cines de verano. El que regenta esta familia, en el pueblo sevillano de Tomares, lleva más de 40 años exhibiendo películas, fiel a antiguas costumbres como el intermedio o, cómo no, el ambigú.

 

El Cinema Tomares.

 

En pleno centro de Tomares, la familia Cansino ha mantenido contra vientos de modas y mareas de tentaciones constructivas uno de los últimos cines de verano tradicionales de la provincia de Sevilla. Los vecinos de Tomares lo aprecian y por eso se puede leer en la web tomareshoy.com: "Tenemos la suerte de contar con este estupendo cine en Tomares, uno de los pocos que quedan en la provincia. Enhorabuena a la familia Cansino, por su valentía y su esfuerzo". La familia Cansino también sabe el valor de la tradición que mantiene y por eso ha creado su propia web -www.cinematomares.com- en la que, además de informar sobre la programación diaria, invitan a disfrutar de las películas proyectadas sobre una pantalla gigante de 72 metros cuadrados y de las tapas (especialmente los montaditos) de la selecta nevería. Y esto no sólo lo saben los tomareños, sino también todos los españoles que vieron el reportaje El Cinema Paradiso sevillano que le dedicó el programa España directo.

Lo que hace la familia Cansino en Tomares no es sólo mantener un negocio, aportar una grata forma de ocio a los vecinos o mantener una simpática costumbre. Además de todo esto mantiene viva la más antigua y autóctona forma sevillana de ver películas. El teatro de verano Eslava, ubicado donde hoy se alza el Alfonso XIII, proyectaba películas desde 1900 y el Portela desde 1901. Cinco años más tarde, el 7 de agosto de 1906, El Liberal reconocía: "Hay que rendirse al hecho de que el cinematógrafo priva este verano en Sevilla". Y es que ese verano de hace 103 años los sevillanos veían películas en el Salón Victoria, el Plaza Nueva, el Salón Gaumont, el Alameda y los cines ambulantes que recorrían los barrios siguiendo el calendario de las verbenas. 

Que los cines de verano se han convertido en un bien cultural tutelado por las instituciones lo demuestra que la Universidad de Sevilla y la Diputación Provincial hayan asumido su supervivencia en los patios de la Facultad de Geografía e Historia y de la Diputación. En Tomares vive sin ayudas, con toda su autenticidad de cales y nevería, gracias a la familia Cansino. Sería lógico que la misma Diputación que restituye a los sevillanos lo que han perdido ayude a que sigan abiertas esta sala que Rafael y los suyos cuidan como su propia casa, desatendiendo ofertas millonarias, el ventanuco encalado a través del que Pepi vende las entradas, la puerta en la que Toñi las corta y la nevería que alegra estas noches de cine bajo las estrellas en las que el crí-crí de los grillos se mezcla con el crac-crac de las pipas. Esto también es patrimonio.

Cinema Tomares. Cine de Verano

 

Qué gozada poder llevar a tus hijos a un cine de verano por primera vez y que te hagan revivir lo que tú sentiste esa primera vez.

Felicitar a los que llevan este cine de verano de Tomares, un sitio en el que desde que pagas tu entrada en esa taquilla empiezas a vibrar.

Un solar en medio del pueblo, perfectamente encalado en blanco, limpio hasta la exageración. Las sillas de hierro pintadas de azul eléctrico te hacen recordar que ya no eres la mocita de hace 20 años que aguantaba sin moverse las dos horas y media de la película.

Ese velador con cervezas fresquitas, bocatas de lujo y, lo mejor, la atención amable de todo el personal.

Qué mejor que pasar una noche viendo una buena película con tus hijos y de techo, el firmamento estrellado. Enhorabuena por mantener esa tradición con tanto arte.

Cinema Tomares. Cine de Verano

 

Rafael Cansino: Empresario de Cinema Tomares. Cine de Verano.

Rafael Cansino tiene 57 años y lleva casi medio siglo proyectando películas.

Siendo un chaval, su padre le enseñó el oficio en un antiguo cine de invierno, propiedad de la familia; ahora el se lo transmite a sus hijos y sobrinos, en uno de los pocos cines de verano que quedan en Sevilla, el grán Cinema Tomares.

A pesar de los años de dedicación asegura no sentirse cansado, ya que asegura -"Sin el cine no entiendo mi vida" -¿Cual es el principal aliciente de los cines de verano? -"Son muchas las características que los diferencias de los cines de invierno. Los espectadores, por ejemplo, pueden disfrutar tranquilamente de la película, a la vez que toman el fresquito, se beben una cervecita, estiran las piernas, se fuman un cigarrito y miran las estrellas. El cine de verano va muy unido a la propia forma de ser de los sevillanos".

-¿Cómo es la convivencia de los cines de verano con las fastuosas multisalas? -"Los cines de los grandes espacios comerciales están acabando con la magia de los cines de verano. Nosotros podemos mantener nuestro negocio porque es estrictamente familiar. Toda la tarea (la venta de bocadillos, entradas, limpieza, proyección), nos las repartimos entre mis dos hermanas y yo, de otro modo sería imposible. Mira si la situación ha cambiado, que hace 20 o 25 años, en cada barrio, existía un cine de verano".

-¿Ya que su cine es de los que todavía proyecta con carbones, pues tiene un proyector que dispone de una linterna que utiliza carbones, a parte de tener un segundo proyector con linterna de lámpara Xenon de 3.500W, supongo que será refugio de muchos nostálgicos? -"Son muchísimos los que nos comparan con aquella película italiana de Giuseppe Tornatore titulada Cinema Paradiso, y es que, en el fondo, yo también soy un nostálgico, y como llevo el cine en la sangre, lo vivo con el corazón. No sabes la satisfacción que me produce cuando alguno de mis amigos me dice que sus nietos se sientan en las mismas butacas que lo hacían ellos".

-¿Sin embargo, los promotores inmoviliarios le tientan constantemente? -"Claro, es que el cine ocupa una parcela de mil metros en el corazón de Tomares. Y, como hoy en día el suelo está tan caro y todo el mundo quiere construir viviendas, pues cada vez que cerramos la temporada en Septiembre, los constructores nos lanzan importantes ofertas para comprárnoslo".

-¿Y no es suficiente para que deje usted de estar pegando carteles hasta las dos de la madrugada? -"Pero es que, sabes lo que pasa, que lo mio no es cuestión de dinero. El cine es mi vida, y si algún dia tengo que venderlo me llevaré un disgusto muy grande. Yo vivo incluso en la misma parcela en la que se hubica el cine. No me imagino levantarme una mañana de Agosto y encontrarme con una tapia delante de mis narices".

-¿Si pudiera, qué película proyectaría todos los días en Cinema Tomares. Cine de Verano? -"Es que son muchas. Recuerdo con mucha nostalgia películas como Ben Hur, Los diez mandamientos, Lo que el viento se llevó, o aquellas del pequeño ruiseñor, Joselito o la inigualable Lola Flores".